El cardenal salvadoreño Gregorio Rosa Chávez afirmó que “no es fácil, ahora, vivir en El Salvador”, una frase que rápidamente generó críticas y cuestionamientos en distintos sectores.
El pronunciamiento lo hizo el 24 de marzo, durante una jornada de conmemoración del asesinato de San Óscar Arnulfo Romero, cuando fieles se reunieron en la cripta de la Catedral Metropolitana para recordar el legado del ahora santo.
“Esta es la parte más linda: un pueblo que se congrega libremente para decirle a monseñor sus alegrías, sus tristezas, su gratitud, y también para tomar fuerza para seguir adelante, no es fácil ahora vivir en El Salvador”, expresó el cardenal.
Tras sus palabras, varios sectores recordaron que durante años las pandillas impusieron terror en comunidades, cobraron extorsiones, asesinaron y obligaron a miles de familias a desplazarse, una realidad que marcó la vida de gran parte del país.
Las declaraciones también reavivaron críticas hacia la postura que el religioso ha mantenido en distintos momentos frente al fenómeno de las pandillas, señalada por algunos como tolerante o cercana a discursos que buscaban justificar ese problema social.
La frase del religioso ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre las posiciones que diferentes figuras públicas adoptaron durante los años más duros de violencia en el país.
