Organizaciones opositoras nicaragüenses denunciaron que la expulsión del embajador de España en Managua, Sergio Farré, y de su adjunto responde al miedo del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo ante el escenario político internacional y los recientes acontecimientos en la región.
La Plataforma de Unidad por la Democracia (Pude) sostuvo que la medida no obedece a una estrategia diplomática formal, sino a una reacción política marcada por la inseguridad y el temor a perder respaldo internacional, especialmente tras lo ocurrido con otros regímenes aliados.
Desde la oposición se señaló que la reacción del Gobierno sandinista es “inusual y dañina” y que “nace del miedo, no de la fortaleza”, al considerar que el régimen ha comenzado a actuar desde una lógica defensiva y de cierre frente a la presión internacional.
Aislamiento y ruptura con España
La expulsión de los diplomáticos españoles provocó una respuesta inmediata del Gobierno de España, que ordenó la salida del embajador nicaragüense en Madrid y de otro funcionario diplomático, en una acción de estricta reciprocidad.
Hasta el momento, el Gobierno de Nicaragua no ha emitido pronunciamiento oficial, manteniendo silencio sobre la crisis diplomática y sus consecuencias.
El episodio profundiza las tensiones entre Managua y Madrid y refuerza la narrativa opositora de que el régimen Ortega-Murillo atraviesa una etapa de aislamiento internacional y fragilidad política.
