El café de El Salvador continúa ganando reconocimiento internacional y ahora destaca en Viena, donde los propietarios de la cafetería Small Batch, Nadine y Clemens, resaltan la calidad, versatilidad y el perfil sensorial del grano salvadoreño.
La relación con el país inició hace cuatro años, cuando ambos visitaron fincas cafetaleras salvadoreñas y conocieron de cerca el proceso de producción.
Según explicaron, la experiencia les permitió comprender el esfuerzo que existe detrás de cada taza de café.
«Nuestra primera visita a la finca fue fascinante. Fuimos recibidos con una hospitalidad increíble y obtuvimos una visión profunda del arduo trabajo en el origen: las pendientes empinadas, los sacos pesados y la selección de las cerezas. Lo que más nos impresionó fue la proporción: 60 kilogramos de cerezas producen apenas 10 kilogramos de café verde», explicó Nadine.
Esta experiencia fortaleció una filosofía basada en la transparencia, el comercio directo y la valorización del trabajo de los productores, pilares clave dentro del mercado de café de especialidad en Europa.
