El Juzgado Primero de Paz de Soyapango condenó, mediante juicio sumario, a Rigoberto Hernández López, de 54 años, a cumplir diez años de prisión tras declararlo culpable del delito de tenencia, portación o conducción ilegal o irresponsable de armas de fuego.
La resolución judicial establece que el imputado puso en riesgo la seguridad pública al portar el arma de fuego que tenía asignada para desempeñar sus funciones como vigilante privado mientras se encontraba bajo los efectos del alcohol.
De acuerdo con la investigación, Hernández López trabajaba como vigilante para una empresa de frituras. Su captura ocurrió luego de que residentes de la zona alertaran a las autoridades sobre un hombre que consumía bebidas alcohólicas durante su jornada laboral.
En respuesta a la denuncia, agentes de la Policía Nacional Civil se desplazaron el 10 de enero de 2026 hasta la 12.ª avenida sur, en el distrito de Soyapango, donde localizaron al sospechoso acompañado de otra persona.
Durante el procedimiento, los policías le practicaron una prueba de alcotest en aliento para determinar su estado. El examen reflejó un resultado de 269 grados de alcohol en aliento, confirmando que se encontraba en estado de ebriedad mientras portaba el arma de fuego asignada para brindar seguridad.
Con base en las pruebas presentadas, el tribunal emitió una condena de diez años de cárcel al considerar que su conducta representó un grave peligro para la población.

