Desde las primeras horas del día, la comunidad católica salvadoreña acudió con fe y devoción a las distintas parroquias del país para participar en la misa del Miércoles de Ceniza, dando inicio al periodo de Cuaresma, que recuerda los 40 días que Jesús pasó en el desierto.
Uno de los templos donde se congregaron los fieles católicos fue la Basílica Nuestra Señora de Guadalupe, La Ceiba, ubicada en Antiguo Cuscatlán, La Libertad Este.
La ceniza, que se utiliza en este acto religioso para hacer una cruz en la frente de los feligreses, proviene de la quema de las palmas bendecidas durante la celebración del Domingo de Ramos del año anterior. Este proceso simboliza el paso de la alegría a la reflexión.
La ceremonia representa la conversión del corazón y la invitación a vivir con mayor conciencia espiritual, promoviendo la humildad, arrepentimiento y la esperanza en un nuevo comienzo.
Para este día, las iglesias habilitan distintos horarios para que las personas acudan al que más les favorece. La imposición de la cruz de ceniza se realiza luego de la proclamación del Evangelio y la reflexión del sacerdote. Los asistentes pasan al frente para recibir la ceniza, en un acto personal de fe y arrepentimiento.
Durante la colocación de la cruz de ceniza, el sacerdote pronuncia la frase: “polvo eres y al polvo volverás”, recordando a los fieles la fragilidad de la vida e invitándolos a reflexionar sobre sus acciones y su camino espiritual. En este momento también se escucha la expresión: “conviértete y cree en el Evangelio”, una invitación directa a fortalecer la fe y vivir conforme a los valores cristianos durante el tiempo de Cuaresma.
El Gobierno de El Salvador garantiza la seguridad de los salvadoreños que participan en las diferentes actividades religiosas previo al inicio de la Semana Santa.
En diferentes ocasiones, el Presidente Bukele ha reiterado la importancia de la fe para construir un mejor El Salvador. Recientemente, el mandatario manifestó que, así como Dios sanó el país, también puede hacerlo con otras naciones, invitando a la oración y a pedir con sabiduría
