En parques, centros comerciales y, sobre todo, en redes sociales, cada vez es más común ver a jóvenes usando máscaras de animales, colas sintéticas y compartiendo videos donde imitan movimientos de lobos, gatos o zorros. Se identifican como therians, un término que ha ganado fuerza en internet y que despierta tanto curiosidad como polémica.
La palabra proviene de “therianthropy” y se refiere a personas que sienten una conexión profunda —emocional o simbólica— con un animal específico, al que llaman su “theriotype”. Quienes forman parte de esta comunidad explican que no creen ser animales físicamente, sino que describen su vivencia como una parte de su identidad interna.
El fenómeno ha crecido especialmente en YouTube>, donde circulan contenidos etiquetados como #therian o #theriantiktok, acumulando miles de visualizaciones. En muchos casos, los jóvenes comparten experiencias personales, rutinas o reflexiones sobre cómo perciben su vínculo con determinada especie.
¿Es una moda o una identidad?
Especialistas en desarrollo adolescente señalan que la etapa juvenil suele estar marcada por la exploración de identidad y pertenencia. En un entorno digital donde existen comunidades para casi cualquier interés, los therians han encontrado espacios donde expresarse sin sentirse juzgados.
No obstante, el tema también ha generado debate. Mientras algunos lo consideran una forma legítima de autoexpresión, otros lo ven como una tendencia viral impulsada por algoritmos y dinámicas de redes sociales.
Diferencia con otras comunidades
A menudo se confunde a los therians con el movimiento furry, pero no son lo mismo. Los furries suelen estar vinculados a personajes animales antropomórficos en contextos artísticos o de entretenimiento. En cambio, quienes se identifican como therians hablan de una conexión más personal y simbólica.
Un fenómeno digital en expansión
Más allá de posturas a favor o en contra, el auge de los therians refleja cómo las nuevas generaciones construyen identidad en la era digital. Las redes sociales no solo amplifican tendencias, también crean comunidades donde los jóvenes buscan comprensión, pertenencia y reconocimiento.
El debate continúa creciendo en internet, mientras el término se vuelve cada vez más visible dentro y fuera de las pantallas.
