Enrique, propietario de Bacalaosdogs, transformó su operación comercial en una misión de asistencia humanitaria vital para los damnificados de Playa Grande.
Una respuesta inmediata ante la tragedia
El impacto de los sismos en el estado La Guaira dejó a cientos de familias sin hogar y en situación de vulnerabilidad extrema. El 25 de junio, al día siguiente del evento sísmico, Enrique tomó una decisión determinante: movilizar su cocina desde Belomonte, Caracas, hacia la zona de desastre.
Lo que inició como una iniciativa personal se convirtió rápidamente en un despliegue logístico de gran escala.
Con una producción diaria de 200 almuerzos, Bacalaosdogs logró establecer un canal de alimentación constante para los campamentos improvisados de Playa Grande, ofreciendo no solo sustento, sino un alivio necesario en medio del caos estructural y la incertidumbre que rodea a los afectados.
Alianza humanitaria: Escalar la ayuda en Playa Grande
La capacidad de respuesta y la eficiencia de esta iniciativa ciudadana captaron la atención de World Central Kitchen. La fundación formalizó una alianza con el emprendedor caraqueño, lo que permitió fortalecer la cadena de suministro y profesionalizar la distribución en los puntos de refugio.
Este apoyo técnico y logístico ha sido fundamental para que la ayuda llegue de forma sistemática a los sectores más golpeados por el sismo. Gracias a este trabajo conjunto, el proyecto ha logrado mantener un ritmo operativo constante, convirtiéndose en un pilar esencial para la estabilidad nutricional de las familias que perdieron sus pertenencias el pasado 24 de junio.
Voluntad privada ante la emergencia
Mientras los equipos de rescate y las autoridades continúan con la evaluación de daños en la entidad, el despliegue de Enrique permanece en la primera línea de acción.
Esta historia destaca cómo la iniciativa privada puede adaptarse para cubrir vacíos críticos en momentos de crisis social. La labor de Bacalaosdogs no solo mitiga la carencia de alimentos, sino que demuestra que la voluntad ciudadana es una fuerza transformadora frente a los desastres naturales.
«Soy muy humano, me duele mucho mi gente y he perdido personas acá. Busco la manera de ayudar a los demás, no importa quién sea; tratar de que los demás estén bien es lo que me hace sentir excelente», afirmó Enrique desde el punto de distribución en Playa Grande.

