Los cuatro astronautas de la misión Artemis II se preparan para enfrentar este viernes el reingreso a la Tierra, una de las maniobras más complejas y peligrosas de toda la misión, tras convertirse en los primeros en alcanzar la órbita lunar en más de medio siglo.
La cápsula Orión iniciará su retorno atraída por la gravedad terrestre en una trayectoria de retorno libre, optimizando el uso de combustible. Como parte del procedimiento, el módulo de tripulación se separará del módulo de servicio aproximadamente 42 minutos antes del ingreso a la atmósfera.
Durante el reingreso, la nave alcanzará velocidades superiores a 40,200 kilómetros por hora, lo que equivale a unas 45 veces la velocidad de un avión comercial, generando condiciones extremas para la tripulación.
Uno de los elementos clave será el escudo térmico de Orión, diseñado para soportar temperaturas cercanas a los 2,760 grados Celsius, protegiendo a los astronautas durante esta fase crítica.
Posteriormente, la cápsula desplegará un sistema de 11 paracaídas en varias etapas, reduciendo progresivamente la velocidad hasta permitir un amerizaje seguro en el océano. Tras el descenso, equipos especializados realizarán las labores de recuperación, que podrían tomar entre 30 y 45 minutos.
Buzos serán los primeros en acercarse a la cápsula para verificar las condiciones, antes de asistir a los astronautas hacia una plataforma inflable, desde donde serán trasladados en helicóptero a un buque para evaluaciones médicas iniciales.
La misión Artemis II marca un nuevo hito en la exploración espacial y representa un paso clave en los planes de la NASA para futuras misiones tripuladas hacia la Luna y Marte.
