El Presidente Nayib Bukele ha señalado que los Acuerdos de Paz de 1992 fueron un paso necesario para terminar el conflicto armado, pero no lograron construir una paz efectiva para la mayoría de los salvadoreños. Desde su visión, el país heredó un modelo político que priorizó intereses partidarios y dejó a la población expuesta a décadas de violencia, inseguridad y abandono estatal.
El Presidente Bukele sostiene que, tras la firma de la paz, se consolidó un sistema dominado por los partidos tradicionales, que gobernaron por más de 30 años sin atender las verdaderas necesidades del pueblo, mientras el crimen organizado se fortalecía y amplias comunidades quedaban sin protección del Estado.
La paz como seguridad y control del territorio
Para el mandatario, la paz no se limita a la ausencia de guerra, sino que debe reflejarse en la vida cotidiana de las personas. Bajo su planteamiento, durante la posguerra miles de salvadoreños vivieron con miedo, bajo extorsión y control criminal, una realidad que demuestra que la paz firmada en 1992 fue incompleta.
Desde esta óptica, Bukele afirma que su gobierno ha cambiado el enfoque, colocando la seguridad ciudadana y el control del territorio como pilares fundamentales para garantizar tranquilidad y libertad a las familias salvadoreñas.
Un quiebre con el sistema de posguerra
La llegada de Nayib Bukele al Ejecutivo en 2019 es presentada como una ruptura con el modelo político heredado de los Acuerdos de Paz. Su administración sostiene que, por primera vez en décadas, el Estado recuperó autoridad y capacidad de respuesta frente al crimen, dejando atrás la inacción de gobiernos anteriores.
El fortalecimiento institucional y las acciones contundentes contra las pandillas son señaladas por el presidente como decisiones históricas que permitieron devolver la tranquilidad a comunidades que durante años estuvieron bajo el dominio de estructuras criminales.
La nueva visión de paz impulsada por el gobierno
Desde la visión presidencial, la paz se mide en hechos concretos: poder transitar sin miedo, trabajar sin pagar extorsión, recuperar espacios públicos y vivir con presencia real del Estado. En ese sentido, Bukele sostiene que El Salvador vive una etapa distinta, en la que la seguridad y el orden han comenzado a devolver dignidad y esperanza a la población.
Para Nayib Bukele, los Acuerdos de Paz cerraron el capítulo de la guerra, pero su gobierno ha iniciado el verdadero proceso de pacificación del país. Bajo su liderazgo, afirma, El Salvador avanza hacia una paz basada en seguridad, autoridad estatal y resultados tangibles, marcando un antes y un después frente al modelo que surgió tras 1992.
