El nuevo año no llegó solo con campanadas. Llegó envuelto en llanto de recién nacidos, en manos temblorosas que sostuvieron vida por primera vez y en el amor infinito de madres que marcaron el inicio del 2026 con uno de los actos más poderosos: dar a luz.
Cuando el reloj apenas marcaba las 12:11 de la madrugada del 1 de enero, en el Hospital Amatepec del Instituto Salvadoreño del Seguro Social (ISSS), en el distrito de Soyapango, Johana Beatriz Flores Arteaga se convirtió en la primera madre del 2026 en El Salvador. En ese instante, su bebé, Dereck Aarón Flores Flores, abrió los ojos al mundo y con su primer llanto anunció que un nuevo año había comenzado lleno de esperanza.
Minutos después, mientras el país aún celebraba la llegada del 2026, otras historias de amor nacían en los hospitales públicos. A la 1:17 de la madrugada, Estefany Jasmín Martínez Vásquez recibió en sus brazos a su hija Jenifer Dayana Martínez Vásquez, convirtiéndose en una de las primeras mamás del año. A esa misma hora, en el Hospital Nacional de la Mujer, Alejandra Palacios vivía el instante que transforma una vida para siempre: el nacimiento de su bebé Santiago Jaziel Palacios Hernández, en un momento que quedará grabado para siempre en su memoria.
Con el amanecer del 1 de enero, la emoción continuó. A las 9:21 de la mañana, en el Hospital Amatepec del ISSS, María Esmeralda García Hidalgo dio la bienvenida a su bebé Hazel Michelle Lara García, convirtiéndose en la segunda madre en recibir a su hija en ese centro asistencial durante el nuevo año.
Cada uno de estos nacimientos representa más que una cifra o una hora registrada. Son historias que hablan de espera, fortaleza y amor incondicional. Son madres que iniciaron el 2026 con el corazón lleno y los brazos ocupados, recordándole a El Salvador que, aun en los primeros minutos del año, la vida siempre encuentra la forma de abrirse paso.
El 2026 comenzó así: con esperanza, con ternura y con nuevas vidas que ya forman parte de la historia del país.
