El 2025 fue un año histórico para El Salvador bajo el liderazgo del Presidente Nayib Bukele. Desde el inicio de su segundo mandato, el mandatario se destacó por decisiones firmes que priorizaron la seguridad, la libertad económica y la soberanía del país.
El 14 de enero, Bukele defendió con claridad la reforma a la Ley de Transporte Terrestre que prohíbe conducir tras consumir alcohol: “Usted puede tomar, tome todo lo que quiera… pero no maneje. Ni con una, ¿y por qué? Porque todos los países desarrollados son así”. Con esta medida, reafirmó su compromiso con la seguridad vial y la vida de los salvadoreños.
En febrero, tras revertirse la prohibición de la minería metálica, Bukele rechazó críticas de la Iglesia Católica: “Cuánto esfuerzo por detener la minería… pero jamás se pronunciaron cuando mataban 30 salvadoreños al día”. Ese mismo mes, reafirmó su visión proempresa y procapitalista ante empresarios: “Nosotros queremos ser un país full libertad empresarial, capitalista, proempresa… invertir en educación, infraestructura educativa y de salud, invertir en esos proyectos de país”.
El 2 de mayo, Bukele dejó claro que su gobierno prioriza la paz y la vida de los salvadoreños: “Está claro que un país en paz, sin muertos, sin extorsión, sin sangre… no es rentable para las ONG de derechos humanos, ni para los medios globalistas, ni para las élites, ni para Soros”. El 9 de mayo, cuestionó los estándares internacionales de democracia: “Nada en contra de las monarquías… ¿Por qué las puntuaciones más altas las obtienen las monarquías hereditarias y los regímenes que prohíben a sus oponentes?”.
El 13 de mayo, Bukele defendió a las familias de la cooperativa El Bosque frente a manipulaciones externas y presentó la Ley de Agentes Extranjeros como una herramienta para proteger al pueblo: “Ayer fuimos testigos de cómo personas humildes fueron manipuladas por grupos autodenominados de izquierda y ONG globalistas… Con estos fondos se pagará la deuda de la cooperativa. Así todos ganan”.
En junio, durante su primer discurso del segundo mandato, reafirmó su autoridad y firmeza frente a críticos y opositores: “Dicen que encarcelamos defensores de derechos humanos, disidentes, opositores al régimen… Prefiero que me llamen dictador a ver cómo matan a los salvadoreños en las calles”. También enfatizó la transparencia frente a la injerencia extranjera: “Nosotros permitimos injerencia extranjera, solo les pedimos que paguen impuestos, igual que todos”.
El 20 de junio, Bukele criticó a la Unión Europea por sus constantes objeciones: “UE: El Salvador lamenta que un bloque envejecido, sobreregulado… insista en dar sermones al resto del mundo”, reafirmando su postura de soberanía y defensa de los salvadoreños.
En septiembre, el presidente destacó la velocidad y profundidad de los cambios en el país: “¿Crees que la velocidad del cambio es increíble? Probablemente no hayas notado la aceleración. Prepárense”. En octubre, ante críticas sobre libertad de expresión, Bukele aseguró: “Occidente nunca más nos dará sermones sobre democracia, derechos humanos o libertad de expresión”.
Finalmente, en diciembre, Bukele compartió su visión de continuidad y compromiso con el país: “Pero todo tiene una fecha de expiración… Pero, sí, si yo fuera por mí, yo sigo diez años más”. Con estas palabras, cerró un año en el que su liderazgo y decisiones consolidaron a El Salvador como un país más seguro, libre y próspero.
