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04/12/17

Lo absurdo de una posible tregua

Tan de moda y mediático como el Black Friday, se escuchan señalamiento, planteamientos y posiciones a favor o en contra sobre la mal llamada TREGUA con grupos criminales; políticos de oposición por un lado con un discurso radical de no dialogar, pero a espaldas como es costumbre haciendo acercamientos y promesas con pandillas a cambio de votos para las próximas elecciones.

Lo absurdo de una posible tregua

Últimamente el pronunciamiento del alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU, cuyo discurso lamentablemente fue el mismo que abanderan organizaciones pro-derechos humanos en favor de criminales pandilleros que buscan que se dialogue y se traten como simples pobrecitos delincuentes.

Diferencia entre tregua y negociación

TREGUA, como su significado establece, es un armisticio, suspensión de hostilidades entre beligerantes y negociar, es un intervalo, respiro etc.

NEGOCIACIÓN, es un convenio, pacto, acuerdo, trato, entre diferentes partes sobre algo, dar o entregar algo a cambio de.

Muchos hablan, en especial, organizaciones sociales, sobre la imperiosa necesidad de reiniciar una tregua, un diálogo entre el gobierno y las pandillas e incluso de entablar una negociación entre ambas partes para resolver los problemas de violencia del país.

Esa opinión se repite como un clise, incluso por parte de sectores de la oposición política, no se requiere profundizar mucho en el tema para darnos cuenta lo negativo de esto, pero sí en analizar la viabilidad de un diálogo entre sectores políticos que permitan tomar acuerdos para minimizar la operatividad de la delincuencia.

Esos sectores conocidos y los oscuros amigos de las pandillas no tiene ningún fundamento válido para criticar las actuales acciones en contra del combate y neutralización de la delincuencia porque ya conocemos sus verdaderas intenciones a favor de estos delincuentes, y los políticos aprovechando la coyuntura para sus maléficas intenciones de captación de votos ¿Por qué tendría que dialogar con delincuentes de esa calaña?

Mucho menos podría negociar con las pandillas porque en esa materia rige el principio do ut des (doy par que des), es decir, hay que dar algo a cambio de algo y como veremos, el gobierno como representante del Estado no tiene nada que dar, pues los servicios básicos, oportunidades de desarrollo y bienestar social son parte de las obligaciones del Estado, y de la cual muchos ciudadanos gozan, por lo tanto, no hay nada que pactar o negociar con criminales.

Las pandillas sí tiene mucho que devolver al país, paz, tranquilidad, no matar, no robar, no extorsionar, no violar, no traficar (armas, drogas), no corromper a la juventud. Por mandato constitucional, por respeto al pueblo y sentido de moralidad y decencia, las pandillas tendrían que corregir y cambiar ese escenario violento, sin esperar nada a cambio.

En estas circunstancias, hablar de tregua y negociación entre gobierno y pandillas no tiene sentido, como brevemente se ha tratado de explicar. Sin embargo, todo buen gobierno debe de estar abierto al dialogo, de crear condiciones de reinserción donde el Estado dicte las reglas del juego, que tengan por objeto el bienestar real y social.

Esa es nuestra cruda realidad que terminará más temprano que tarde, porque, con tregua o sin tregua, el país y su gente heroica y trabajadora seguirá luchando junto a las autoridades gubernamentales, oponiéndose a toda amenaza de pandillas.

¡Cuando llegue ese momento, no habrá nada, ni nadie que detenga la fuerza del pueblo determinado a vencer, donde el mal no conocerá el perdón!

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