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Marvin Aguilar
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09/08/18

Opinión | El modelo chino: El espíritu de clavar un clavo

"Panamá se apresta a firmar un TLC con China Popular. Costa Rica ya lo tiene y el 85% de las exportaciones ticas hacia China son de chips el resto de son frutas y verduras. Air China establecerá un vuelo directo entre Santo Domingo y Pekín, buscando un nuevo destino para los 100 millones de turistas chinos que salen anualmente de los cuales hasta ahora solo 100,000 deciden llegar a Latinoamérica. Cada país decide que negociar pensando en el ganar-ganar con China"

Opinión | El modelo chino: El espíritu de clavar un clavo

Escrito por Marvin Aguilar

Provincia Gansú, República Popular China

Desde la primera vez en la República Popular China acompañado de costarricenses, dominicanos, panameños y hondureños solo los ticos tenían relaciones diplomáticas con nuestro anfitrión. Ahora tres de aquellos países han dado el paso de replantearse las relaciones entre Estados no por ideologías corruptas sino por intereses nacionales. Y siempre que estoy aquí no puedo dejar de convencerme del modelo a imitar que es para Latinoamérica China.

Lo primera pregunta no es lo evidente ¿qué hace falta a China? Porque incluso el líder del mundo libre: EE.UU. no tiene una democracia directa sino indirecta donde un candidato puede lograr más votos populares pero la Suprema Corte (caso Al Gore) o colegios electorales (caso Hilary Clinton) al final deciden quien gobierna.

 

La pregunta es ¿cómo siendo el tercer país más grande del mundo, con distintas lenguas y dialectos, tan densamente poblado, 69 años de existencia, con dificultades diferentes a las nuestras pero dificultades al fin han logrado construir el sueño chino?

 

Mientras nosotros con 200 años de republicanismo y otros tantos de democracia, de derechas e izquierdas no hemos podido en nuestra hermosa y fuerte diversidad resultado de las influencias indígena, africana, española, inglesa, francesa, portuguesa y holandesa lograr articular el sueño latinoamericano.

 

¿Qué podría disminuir el atraso cultural, violencia social, migraciones, crisis fiscales o corrupción generalizada que agobian al hemisferio?

 

Una primera respuesta está en la radical diferencia entre las elites chinas y nuestras: aprender del error.

 

Todo estriba en el sencillo hecho de que la clase política china liderada por Deng Xiaoping reconoció el derecho a la dignidad de sus gentes. Lo que se explica en la frase: gato blanco-gato negro, lo que importa es que caza ratones. Esto que es el camino del desarrollismo económico desde la agricultura en un primer paso para luego avanzar a la tecnología generalizándola en todos los órdenes sociales demuestra una gran sensibilidad social de sus dirigentes.   

 

Igualmente ahora con Xi Jinping que son la segunda economía del mundo y aspiran a primer potencia mundial a finales del siglo XXI el fuerte compromiso con la irreversibilidad de la apertura y reforma constante (que ellos llaman la democracia china) y que luego de Tiananmén en 1989  demandó y demanda de las clases dirigentes el espíritu de los tiempos.

 

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Lanzhou, en la provincia de Gansú tiene como patrimonio culinario, industrial y de servicios la producción de fideos, algo tan universal y a la vez artesanal (pensando en todo el potencial mundial de este producto) sirvió para sacar de la pobreza a una buena parte de la región. Ahora el gobierno provincial ha iniciado lo que llaman la nueva área de Lanzhou: la construcción de una mega ciudad en una zona árida revitalizada para ser una ciudad inteligente y amigable con la naturaleza. (¿Seremos capaces de imaginar más allá de un pupusodromo en Olocuilta algo similar desde las pupusas?).

 

Igualmente el parque agroindustrial de Tianshui que cuanta con 36 empresas de diversos productos agrícolas ideada inicialmente para terminar creando toda la cadena de producción, mejorar ganancias y salarios así como los precios de las cosas que consumen los habitantes de la ciudad. (¿Habrá voluntad de hacer algo parecido con el cacao o el café?).    

 

Estos dos ejemplos nos demuestran que el modelo dos sistemas un Estado ante la incorporación de Hong Kong a China en 1997 no fue una apuesta a la ligera sino una muy bien planificada estrategia económica y política, algo que carecemos nosotros o, nuestras elites que solo apuestan a la ganancia rápida: consumismo. Allí es donde radica el primer error de no comprender el rol que China está jugando en el mundo actualmente.

 

El segundo: frente al unilateralismo de EE.UU. luego de la caída de la URSS alguien debe defender el multilateralismo y ese protagonismo demanda crear, innovar, desarrollarse. Más recientemente con la llegada de los nacional-populistas al poder estadounidense y sus ataques al libre comercio el liderazgo de China abanderando el desarrollo económico pacífico y de beneficio mutuo son necesarios para redefinir el modelo de relaciones entre países grandes (EE.UU./China/UE) y de estos con los países pequeños. 

 

Es de esos ángulos que debemos analizar el fenómeno chino. Lo otro es bravuconería diplomática o embarcarse en una guerra comercial para ganar votos internamente y que quienes apoyan esa salida si revisaran la historia podrían adelantar que será EE.UU. quien perderá más y que terminará rectificando (recordemos los militares salvadoreños deportados de EE.UU. por crímenes de guerra) cuando salga de la presidencia Donald Trump.

 

Corolario:

Respeto desde la clase política para con sus ciudadanos, pena de muerte para los corruptos, convivencia de las diferentes creencias, desarrollo económico que busca sacar de la pobreza a la mayoría de sus habitantes (600 millones hasta ahora) y no a unos pocos, reforma y apertura con el espíritu de «clavar el clavo» es el ejemplo que América Latina puede emular de China.

 

Panamá se apresta a firmar un TLC con China Popular. Costa Rica ya lo tiene y el 85% de las exportaciones ticas hacia China son de chips el resto de son frutas y verduras. Air China establecerá un vuelo directo entre Santo Domingo y Pekín, buscando un nuevo destino para los 100 millones de turistas chinos que salen anualmente de los cuales hasta ahora solo 100,000 deciden llegar a Latinoamérica. Cada país decide que negociar pensando en el ganar-ganar con China.

 

En un artículo publicado en ElFaro.net por Colin Alexander sobre el tema Taiwán-El Salvador-China anotaba como ventaja que Taipéi nos da trato de príncipe. Me recordó aquello de espejitos por oro. Eso que a primera vista parece conveniente para los intereses nacionales, tiene un problema, es que no somos príncipes. Entonces ¿Por qué creernos algo que no es cierto?

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