Jueves. 21.06.2018
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Diario La Huella

Secretario de partido de centro izquierda en Italia renuncia tras el mal resultado en las elecciones

El secretario general del Partido Democrático confirma que la formación no pactará con nadie y convoca primarias para elegir nuevo líder

El líder del Partido Democrático, Matteo Renzi, tras la rueda de prensa el 5 de marzo
El líder del Partido Democrático, Matteo Renzi, tras la rueda de prensa el 5 de marzo
Secretario de partido de centro izquierda en Italia renuncia tras el mal resultado en las elecciones

Renzi gusta de decir que sus abuelos le enseñaron lo que es el esfuerzo del trabajo. Pero no siempre da sus frutos. El secretario general de Partido Democrático (PD) ha presentado este lunes su renuncia al frente de la principal formación del centroizquierda italiano, relegada a tercera fuerza política en el Parlamento, con un respaldo del 20% de los apoyos tras las elecciones celebradas este domingo.

"Hay que abrir una nueva época en el PD", ha dicho durante una rueda de prensa sin preguntas en la sede de la formación desde donde ha llamado a una Asamblea Nacional del partido para elegir a un nuevo líder.

Además, Renzi ha confirmado que el hasta ahora gobernante PD pasará a la oposición porque se niega, ha dicho, a pactar con nadie y menos aún con los "extremistas", "antisistema" y "antieuropeos", como ha calificado el florentino, del Movimiento 5 Estrellas (M5S) y la Liga, las dos formaciones más votadas.

Como ya hiciera tras la dura derrota cosechada en el referéndum constitucional de 2016, larga antesala del fiasco electoral de este domingo, Renzi se ha alzado con coherencia desde via Nazareno, sede en Roma del partido, y ha presentado su dimisión, maniatado por la irrelevancia a la que ha sumido a su formación, tan solo cinco años después de que el entonces líder del PD, Pier Luigi Bersani, se hiciera con la victoria tanto en la Cámara de Diputados como en el Senado.

"Dejo el mando del Partido Democrático", ha dicho Renzi, de 43 años esta tarde en una comparecencia pública en la que ha explicado que convocará un congreso para elegir al nuevo líder el partido.  El político se ha quedado sin margen. Dentro de los escenarios imaginables que se podrían haber dado tras el 4 de marzo, uno de ellos respondía al nombre de Renzisconi (Renzi y Berlusconi). Hubiera sido el teatro político preferido por los moderados, una gran coalición a la alemana de PD y Forza Italia, formación de centroderecha bajo la dirección de Silvio Berlusconi. Pero el lento recuento de la madrugada fue sumiendo el rojo del PD a un lugar residual en el mapa político de Italia —más si cabe tras la derrota en las municipales del pasado verano—. Ahora "tenemos que recuperar terreno y trabajar en las calles", concedió el florentino.

La victoria del M5S de Luigi di Maio, y el gran crecimiento de la Liga de Matteo Salvini, encerraron al PD en un callejón sin salida, sin cartas que jugar en la partida que se abre ahora con el presidente Sergio Mattarella. Di Maio, que durante la precampaña había prometido no aliarse con nadie, ha dicho este mismo lunes tras conocer el éxito cosechado que está "dispuesto a empezar conversaciones con todos". El M5S es una amalgama de formaciones de diferente ideología que surgió como partido protesta.

Muchos han acusado a Renzi de arrogancia. Y sin duda esto le puede haber pasado factura. Es esa mueca de media sonrisa, de joven político sobradamente preparado —lleva 14 años ejerciendo la actividad pública— que ha rozado casi todo en el poder, la que quizá le ha costado la distancia con el elector. A partir de este lunes pasará a ser un "simple senador por Florencia", según declaró él mismo.

Renzi decía la pasada semana en un programa de la cadena pública Rai que sin duda Berlusconi había hablado mucho de ellos. Osea que algo tenían que importar. Pero lo cierto es que la distribución del voto dice otra cosa: salvo la región de la Toscana, donde sobresale la Florencia que le alzó a primera línea política, la bota geográfica italiana está cubierta en el norte por el azul del centroderecha y, en el sur, por el amarillo de M5S. El PD cae en feudos históricos como Umbría y, sobre todo, Emilia Romaña, bastión rossotradicional, donde incluso vence el centroderecha como coalición, aunque los grillinos sean los más votados.

Decía durante el recuento Ettore Rosato, jefe del PD en la Cámara de Diputados, que si se juntaran los votos obtenidos por las formaciones creadas de escisiones del partido en esta última legislatura, se obtendría un resultado similar al de 2013. Entonces, Pier Luigi Bersani ganó en la Cámara de Diputados con un 29% y en el Senado, con un 31%. Cosas de Italia, tampoco pudo formar Gobierno debido al bloqueo de otras formaciones. Y en esto que llegó Renzi en 2014 para desatascar las cosas con un pacto, el firmado en Nazareno con Berlusconi. Quizá el principio del profundo vuelco que ha dado la imagen del ex primer ministro de centroizquierda. 

"Matteo [Renzi] se ha convertido en solo unos meses en el líder político menos querido de Italia", decía a final de enero el semanal L'Espresso. En efecto y pese a lo que Rosato decía durante la noche electoral, durante el agónico recuento, las escisiones en las filas del PD han sido inevitables. Entre ellas, especialmente dañina ha sido la que ha dado luz a la formación Liberi e Uguali, con un apoyo el 4M de alrededor del 3%. Al frente de las críticas, la reforma laboral en vigor desde inicios de 2015 y que no ha levantado el desempleo, que hoy sufre en torno al 11% de la población activa.

Muchos le han criticado a Renzi no solo la arrogancia, sino sobre todo el incumplimiento de sus promesas. Decía el secretario general del PD que Italia sería un país en el que uno trabajaría por sus méritos y no porque conociese a alguien. Era lo que había aprendido de sus abuelos. Pero él mismo se ha rodeado de su núcleo más duro, tanto al frente del Gobierno que presidió, como ahora en las listas a las elecciones de este domingo. Y eso, millones de ciudadanos no se lo han perdonado.

 

 

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