Martes. 21.08.2018
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Diario La Huella

Clásico español finalizó con un empate de 2-2

 

  • Luis Suárez, Cristiano Ronaldo, Leo Messi y Gareth Bale hicieron los goles del partido
  • Sergi Roberto fue expulsado en el descuento del primer tiempo por un manotazo a Marcelo

 

Clásico español finalizó con un empate de 2-2

Barcelona y Real Madrid empataron a dos en un Clásico marcado por la polémica y por el orgullo que demostraron ambos equipos sobre el césped del Camp Nou. El Madrid fue mejor en el primer tiempo pero el gol de Messi en el segundo acto dio vida a un Barcelona que no se rindió nunca a pesar de jugar con diez todo el segundo tiempo por la expulsión a Sergi Roberto. Hernández Hernández no tuvo su noche.

 

Zinedine Zidane y Ernesto Valverde demostraron con sus alineaciones que de descafeinado el Clásico tenía lo mismo que de partido de cricket. Ambos entrenadores iban con todo incluyendo el francés, por primera vez desde hace mucho tiempo, el 4-3-3 con la BBC.

 

Conscientes de que la noche iba a ser larga en el Camp Nou, ambos contendientes se permitieron diez minutos de relajación al inicio del partido. El Madrid parecía mejor plantado sobre el césped pero fue el Barcelona el que golpeó primero. Jugada de tiralíneas de los azulgranas en la que Sergi Roberto cogió la autopista que le dejó Marcelo para poner un centro medido al segundo palo que Luis Suárez no desaprovechó.

 

El Camp Nou estallaba y se preparaba para lo que ellos pensaban que podría ser una victoria tranquila. Nada más lejos de la realidad, pues el Madrid no acusó el golpe y empató el encuentro a los cuatro minutos. Toni Kroos recuperó en campo propio e inicio una contra que culminó con una dejada atrás de Benzema para que Cristiano empujase a puerta vacía.

 

Fue un gol poco celebrado por el madridismo, pues en seguida Cristiano se llevó las manos a su tobillo izquierdo, un tobillo golpeado por Gerard Piqué cuando trataba de evitar el gol. Afortunadamente para el Madrid Cristiano pudo continuar, aunque sería sustituido por precaución al descanso por Marco Asensio.

 

El Madrid sube el ritmo del partido

 

Al contrario que el conjunto de Zidane, los pupilos de Ernesto Valverde sí acusaron el gol de Cristiano y el Madrid se vino arriba y comenzó a mandar en el partido. Sin prisa, con paciencia y con posesiones largas, Modric, Kroos y Benzema volvían locos a los jugadores del Barcelona que no conseguían remitir el dominio blanco.

 

Cristiano Ronaldo fue el encargado de ejecutar las posesiones madridistas, pero no tuvo fortuna en ninguna de ellas. Mención especial para un Ter Stegen que salvó a la perfección un mano a mano ante el luso tras asistencia de lujo de Luka Modric.

No podía faltar la polémica

 

Ante lo que parecía un Clásico tranquilo, entre unos y otros se encargaron de endurecer y de calentar el partido dejando claro que no existen los Clásicos descafeinados. Primero hubo un primer amago de trifulca entre Modric y Jordi Alba, pero esto fue sólo la antesala de toda la polémica.

 

Y esta llegó con una falta de Sergio Ramos sobre Luis Suárez. El charrúa se quejaba de que el andaluz le había dado con el codo y el capitán madridista le echaba en cara que estaba fingiendo. Entre empujones e insultos, Hernández Hernández lo solventó todo con dos amarillas.

 

Pero con el fuego encendido estaba claro que todos querían participar en la "fiesta" para ver quién sería el primero en quemarse. Messi y Bale lo rozaron con dos duras entradas sobre Ramos y Umtiti pero fue Sergi Roberto el que se abrasó: manotazo en la cara a Marcelo y roja. El Barça afrontaría la segunda mitad con uno menos.

 

Messi se desentiende de todo

 

Tras el paso por vestuarios, Asensio, al igual que en Münich, hizo acto de presencia por un mermado Cristiano Ronaldo. Lógicamente, Zidane no quería arriesgar a su estrella a tres semanas de la final de Kiev.

 

El Madrid salía con la intención de mantener el dominio con el que cerró el primer tiempo e incluso dispuso a través de Asensio de una buena ocasión para poner el Clásico de su lado, pero cuando aparece de Messi el dominio del Madrid poco importa. Suárez se llevó la pelota tras un rifirrafe con Varane, debió pitar falta ahí el colegiado, y Messi, tras zafarse de dos contrarios, ajustó junto al palo un disparo letal que no pudo parar Keylor Navas.

 

El gol dio vida al Barça y sumió al Madrid en un mar de dudas, pues a los pocos minutos Casemiro perdió una pelota en una zona muy peligrosa y el Barça volvió a marcar, pero el tanto fue anulado por fuera de juego de Rakitic. Nuevo error arbitral, pues el asistente de Hernández Hernández se equivocó, el croata estaba en posición legal.

 

Fue en ese momento cuando Valverde tiró de Pizarra y sacó a Paulinho para ganar músculo y llegada en el centro del campo. El sacrificado fue Iniesta, que se llevó la ovación del Camp Nou. En el último Clásico el manchego regaló un par de detalles, pero no estuvo tan iluminado como en la final de la Copa del Rey.

 

Keylor inicia la insurrección madridista

 

Con el Madrid atolondrado fue Keylor Navas el que despertó a los suyos con una parada antológica. El costarricense le ganó la partida a Messi en el mano a mano después de que el argentino se recorriera todo el campo.

Y en la acción siguiente apareció Gareth Bale. Asensio cedió atrás para la llegada del galés que desde la frontal se sacó un zurdazo con rosca que no pudo parar Ter Stegen.

 

Volvía el empate al marcador y el Madrid afrontaría los minutos finales con uno más.

Nuevamente los jugadores madridistas comenzaron a apretar al Barcelona que tuvo que recular y hacerse fuerte en las inmediaciones de Ter Stegen. En esas, Jordi Alba trabó a Marcelo dentro del área pero la exagerada caída de Marcelo confundió al colegiado que no decretó penalti.

 

Messi trataba de dar vida a los suyos a la contra pero el Barcelona no podía más: bastante tenían con aguantar con uno menos. El Madrid se volcó con todo para intentar la victoria pero le faltó acierto en los metros finales y no pudo romper el invicto del Barcelona. Empate a dos en un Clásico que no deja contento a nadie y que, desde luego, no estuvo descafeinado.

 

 

 

 

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